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 UNA COMARCA POR DESCUBRIR



Cuando se atraviesa la Comarca de Estepa por la A-92, la imagen que percibe el viajero, o el potencial consumidor de paisaje, es el de una zona monopaisaje, un mar de olivos a ambos márgenes de la autopista.

Pero frente a esta primera percepción la realidad es bien distinta, el paisaje estepeño, reserva agradables sorpresas para el amante de la naturaleza, es una oportunidad para perderse y descubrir la riqueza natural de este territorio. La localización de la Comarca de Estepa en una zona de transición entre la sierra, y la vega del Genil da origen a una gran diversidad de paisajes. La sierra; el  piedemonte y ojos, las herrizas y olivar; la campiña; y el río Genil son distintas unidades paisajísticas, con personalidad propia, donde a pesar de la intervención humana se configuran espacios de enorme interés, y de gran calidad ambiental.

 
Perderse y descubrir  los parajes de la  Comarca de Estepa  es romper con la rutina del lugar habitual de residencia, es convertir el paisaje en uno de los elementos primordiales de atracción, es impregnarse de las vivencias culturales  de un territorio:

            La Comarca de Estepa por su situación privilegiada te permite conocer y desplazarte por Andalucía, sin tener que deshacer las maletas, tener en definitiva Andalucía en tus manos en cómodos viajes de ida y vuelta., eligiendo como lugar de residencia algunos de los municipios de su comarca.

Son varias las propuestas para perderse y descubrir estos pagos. La Sierra de Becerrero te ofrece mil caminos donde el senderista puede adentrarse y realizar distintas actividades desde la recolección de espárragos, o esparto a contemplar paisajes de un alto interés etnográfico. La Cañada entre la Sierra del Pleites y la Peña del Águila se configura como un importante mirador que nos permite otear la parte oriental de la comarca, en esta zona a pie de la vaguada nos encontramos con restos de madroñales diseminados. La Haza del Coral y los patios de la sierra son testimonios de un paisaje fosilizado,  fuertemente humanizado hasta décadas recientes, en el que podemos encontrar la presencia de una importante infraestructura agraria de subsistencia ( eras, corraletas, campos de cultivos ) , que permitía obtener cosechas en unas condiciones extremas.

            Los “ ojos” ( surgencias de agua) que se encuentras diseminados a lo largo del piedemonte de la sierra son espacios que han condicionado el asentamiento humano y en algunos casos ha posibilitado la presencia molinos y de huerta en algunos cortijos o cortijadas .El Manantial de Roya, es un bello ejemplo de arquitectura del agua, con sus caños y pilas que cumplían la  función de abastecer a los habitantes de la ciudad, y calmar la sed del ganado.

            Las herrizas son un conjunto de cerros que rodean la Sierra de Estepa, que conservan restos de una importante vegetación natural del bosque bajo mediterráneo. Por su situación han jugado un importante papel de atalaya visual y control del territorio, por lo cual han sido utilizadas como zona de refugio y control por los bandoleros estepeños. Algunas de ellas conservan nombres llenos de carga simbólica como Los Balcones de Pilatos, que toma el nombre de una persona de moral tan dudosa como el Gobernador romano,  y que fue utilizado como lugar de refugio de las partidas de bandoleros, y desde la cual se preparaban sus actuaciones.

            El olivar, por otro lado, da origen a un paisaje rico en colorido, condicionado por las variedades de la planta, por el tipo de marco, y por las condiciones topográficas del terreno. Matices cromáticos ,que a lo largo de las distintas estaciones anuales, van modificando sus tonalidades. El olivar adehesado, presente en Los Canterones, donde se conserva la cueva de Juan Caballero, y en la Algaidilla, constituye un buen ejemplo donde se integra la producción de pastos para las ovejas, ramoneo para las cabras, con la presencia del olivar disperso para la recogida de la aceituna.

Pero la Comarca es mucho más que Estepa , son sus diez municipios, cada uno con personalidad propia:

            Badolatosa, a 21 Km de Estepa, situada a orillas del Genil, conserva unos de los parajes naturales mas emblemáticos de la comarca como son Malpasillo y Cordobilla. El Meandro de Portalejo, el Milagro en  el arroyo Pontón, el cerro del Viento son hitos que el buen amante de la naturaleza no puede dejar de visitar. La arquitectura rural del casco del urbano,  los restos de la explotación minera y la ermita de La Fuensanta, donde se firmo el  indulto concedido por Fernando VII  a Juan Caballero, José María “ El Tempranillo”, y José Ruiz Germán, son otros lugares de interés. Pero uno no debe de despedirse de Badolatosa sin conocer la Huerta de la Manga, de alto valor etnográfico y paisajístico.

            En Casariche el visitante debe de conocer la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, los importantes yacimientos arqueológicos, parajes como Cerro Bellido, las herrizas del Patronato y los restos de huertas que se configuraban en torno al río Yeguas.

            Herrera, al norte de Estepa tiene un interesante Museo, ubicado en un antiguo depósito de agua, donde se conservan instrumentos de medicina desde épocas romanas. Interesante es la Iglesia Parroquial de Santiago El Mayor, y los restos de las termas romanas del Pilancón.

            Lora de Estepa, pequeño municipio a unos 4 Km. de Estepa, lugar de ocio y recreo de los antiguos marqueses de Estepa, conserva importantes yacimientos arqueológicos, restos de los que fueron importantes huertas, y una zona de bellos paisajes, al configurarse la localidad entre el Hacho y la Sierra de Estepa.           

           En Aguadulce en torno al río Blanco , y el Arroyo de la Ribera, se configura todo un conjunto de huertas tradicionales, llenas de vida y actividad, que en épocas pasadas abastecían de productos a los municipios comarcanos. Su coqueto casco urbano, que invita a pasear, conserva bellas e interesantes fachadas muestra de la arquitectura popular andaluza.

            Gilena y Pedrera configura un bello caserío que se configura  en torno a la Iglesia de la Inmaculada Concepción, y la Iglesia de  S. Sebastián, respectivamente. Los paisajes de sierra y los conocidos como patios y corraletas de la sierra encuentran su máxima expresión en el término de estos municipios.